Biografía
Teófilo Buendía Girón. Madrid, 1954.

Escultor profesional desde 1980, de formación artística autodidacta. Miembro de V.E.G.A.P. (Sociedad de autores de España). Miembro de Mínimo Tamaño Grande. Miembro del grupo BARAKA así como de la O.N.G. Artistas Plásticos sin Fronteras.
Profesor de Arteterapia para personas en rehabitlitación y en riesgo de exclusión desde 1988.
Tutor de prácticas de los Master de Arteterapia de la Facultad Autónoma de Madrid desde el 2012. Comisariado de Exposiciones, Jurado de premios y certámenes de Arte.
"La materia precedió la vida.
La vida se trastocó en materia, un círculo. La gran escultura.
Y de por medio los seres: las bacterias termofílicas, los anaerobios, las cianobacterias, los estromatolitos en lucha contra el polvo de donde emergieron. Y escaria, la célula con núcleo que lleva la carga de la herencia.
Todas LAS PLANTAS y todos los animales, tú y yo y el artista somos desarrollo de esa célula escaria, subdivisiones en el tiempo de la misma célula.
Teo, Teófilo Buendía se disgustó con las clasificaciones y se sumó a la vida. Se olvidó de lo que le habían enseñado y esculpió. Esculpió el alarido de sus células, el bramido de los choques de las masas continentales, esculpió la canción de sus genes.
Las esculturas que ahora aprecias, las tocas, sientes como conforman el espacio que las rodea, las hueles, son los hijos de Teo, los nietos de las bacterias, los biznietos de lo inerte. En ellos lo que parece quietud es movimiento, lo que parece sosiego es danza, lo que se asemeja espectáculo es oración. Las esculturas de Teo son los seres nuevos de la vieja e ininterrumpida creación de la vida. Son seres vivos.
Una vida abrazada a la vida, al sentimiento sincero, a la verdad de la sonrisa: las formas de los ojos de Teo superan a su progenitor, se impone a él, en un alarido de la vida, como las formas del hijo se imponen a la voluntad de los padres. Sólo la lealtad al bramido de las olas al susurro de los vientos, al clamor del dolor hermano que retumba en los genes de Teo, guía en la gubia y el martillo del escultor.
Los hijos de Teo proclaman la vieja hermandad de todo lo viviente, él se perpetúa. Y la noche y el alba proclamarán una vez y otra la lealtad del artista: el cosmos de perpetúa en los hijos de Teo.
La vida alcanza su actual cima en las esculturas de Teo.
Mira espectador a estas esculturas, mira los hijos de Teo y verás:
Tu propio grito. Tu propia sonrisa. Tu propia esperanza. Mira, mira y ve, ve y vive, vive. Abraza y déjate abrazar por los hijos de Teo.
Vive."
Felipe Arrizubieta


























